¡¡Ya tengo 13 meses!!
Ya sé ponerme en pie yo solo y a veces caminar. Poder avanzar por mí mismo es algo muy importante. Ahora necesito seguridad en casa y un buen rato de juego con vosotros todos los días y que me vayáis enseñando cómo se llaman los objetos y las actividades que realizamos juntos.
No me conviene que me gritéis para decirme las cosas. Si voy disparado a hacer algo peligroso es mejor que me cojáis al vuelo, en vez de dar una voz. Los gritos me asustan. ¡Ah! Y conmigo no sirven de nada los sermones. Me va mejor una frase corta: "Sí" o "No".
No os olvidéis de alabarme cuando consigo algo por mí mismo, cuando me porto bien, cuando juego tranquilo yo solo y recordad que gateando llego a todas partes y puedo colarme en lugares peligrosos.
Querré recorrer todos los rincones de la casa. Mis deseos por conocer lo que hay tras la puerta de cualquier habitación son inmensos. Todo aquello que esté a mi alcance será objeto de deseo para mí, lo tocaré y manipularé. Colocad en un lugar seguro todo lo que sea peligroso, como objetos de limpieza, medicinas, tijeras... La curiosidad es vital para mí y conviene no desalentarme con prohibiciones demasiado estrictas. Tenéis que procurar que los accesos a escaleras estén debidamente protegidos. Si me dirijo hacia un lugar peligroso, no es necesario que constantemente me digáis ¡no vayas allí!... Es preferible cogerme y llevarme a otra estancia de la casa en la que sí pueda jugar. La distracción es la mejor estrategia de disuasión.
Tengo que confesaros que sé utilizar el llanto en mi propio beneficio y lloraré cada vez que me aburra, cuando desee algo que no esté a mi alcance, cuando no quiera dormir... Sé que el llanto es la estrategia perfecta para que acudáis a mi lado. No tenéis que dejarme llorar, pero es necesario que comprendáis por qué lloro y actuar en consecuencia, sin prodigarme exageradas muestras de preocupación cuando no las merezca. Acabareis aprendiendo...
Me gusta ese rato íntimo que compartimos a la hora de dormir. La cena, el baño, el cuento, la nana, el beso de buenas noche. Estos rituales que son sólo “nuestros”, me relajan y me dan fuerzas para pasar la noche yo solo.
Me encanta jugar en la bañera con cacharritos, salpicando, cogiendo la esponja...
Y también pasear en el campo. Sentir la hierba. Tocar el agua. Jugar con el barro.
Necesito ropa cómoda para jugar y moverme y calzado amplio que me sujeten los pies.
Creo que vosotros no os esperabais tanta actividad en un niño tan pequeño. Para mí también es excitante poder hacer tantas cosas ya.
Algunos padres piensan que cuando su bebé ya anda, y explora el mundo a su aire, se está alejando de ellos. Les da miedo y entonces no dejan a su hijo aprender cosas por sí mismo. Recordad que una de vuestras tareas como padres es ayudarme a ser independiente.
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